¿Cuántas veces no te cansaste de pelear, de gritar, y sin embargo, continuaste? ¿Cuántas veces no dijiste que cambiarías, que mejorarías, por ti o por alguien más? ¿Cuántas veces no te cansaste de la humillación y de las burlas, y aún así te ponías en el centro a hacer lo que te dijeran? ¿Cuántas veces no despertaste con la decisión de querer callar de una vez al mundo y demostrar todo lo que bueno que haces? De querer brillar, de que todos te aclamen, te idolatren... ¿Cuántas veces no quisiste eso? Y, esas veces que sólo querías estar bien, en tranquilidad, en paz, pero "algo" te lo impedía. Salías con tu mejor sonrisa puesta, tus zapatos de firmeza y peinado de emoción, y aún así, terminaba siendo cómo siempre. Te dijiste, "¡hasta aquí! ¡No más!", pero lo repetías, repetías, repetías. Y precisamente, todo repetías. ¿Cuántas veces no quedaste arrepentido? ¿Cuántas veces tuviste que perder para entender que todo requiere un sacrificio mayor? ¿Cuántas veces no supiste qué se requería? ¿Y cuantas veces fuiste consciente de que estabas mal, de en qué estabas mal, de qué podías hacer para corregirlo, y aún así, Y AUN ASÍ, NO LO HICISTE?
Sin dedicatoria específica.
Translate
miércoles, 15 de mayo de 2013
miércoles, 13 de marzo de 2013
Mermelada
¡Oh, no! ¡Mi frasco de mermelada! Lo he roto, ha sido un pequeño y patético descuido lo que lo ha causado, resulta que alguien me movió y yo no lo estaba sujetando con la suficiente fuerza, no puedo culparle, no se fijó, pero... de no ser por eso a mi no se me habría caído, ¿O habría pasado de cualquier forma? Yo no lo estaba sujetando bien...
Mi mermelada, esa que he juntado y guardado durante tanto tiempo, poniéndole cada ilusión de mi día, cada lágrima absurda y cada lágrima llena de más sentimiento que una sonrisa, cada desvelo, cada grito, cada mirada extasiada por un nuevo día, cada sonido de mi risa... No, no sólo es eso, era algo que había compartido, compartía cierto valor... sentimental, si, eso...
El frasco, vaya que era delicado, y a la vez lo suficientemente resistente para aguantarme tanto tiempo, estaba constituido por piezas de esperanza, pegado con sangre de mi corazón, y ahora está todo desparramado en el jardín, en ese pastito que yo misma he cuidado. Bueno, algún día tenía que romperse, me alegra de que al menos haya sido un accidente. Ahora construiré un cofre, mucho más duradero, y que soporte los viajes que realice conmigo.
domingo, 10 de marzo de 2013
Carisma
¡Me he caído! Y sin embargo me estás viendo y estoy de pie, ¿Me equivoco? He llorado, he sufrido, pero en este momento ves una enorme sonrisa en mi rostro. Me han golpeado, me han herido, pero no guardo cicatrices visibles que pueda mostrarte. He sido pisoteada y hasta humillada, aunque tu notas que mis amistades no son malas y mi temperamento es fuerte. He sido un monstruo como persona, y tu sabes que hoy digo cumplidos, hablo con dulzura, y no niego sonrisas. Fui una vergüenza, una avara, una insensible, ¡casi inhumana! Y si hoy notas en mi, que ya no practico esas maldades, aunque aún sigo intentando controlar impulsos, es porque... He aprendido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)